viernes, 1 de noviembre de 2013

Inquietudes

Oficina, 8:00 am. Gente trajeada y bien maquillada empieza a inundar los asientos de la oficina como si de hormigas obreras se tratase. Hormigas adictas a la cultura light, me explico.

No sé si alguna vez habéis visto la máquina de "comida" de una oficina. Entre Coca-cola Light, Zero, barritas de esas que dicen saciar el hambre y galletas ricas en fibra es dificil encontrar algo calórico, igual algún bollo rebelde o un sanwich de beacon ha conseguido colarse entre semejante surtido 0%.

Pero claro, esto es fácil de entender. La vida de oficinista es muy rutinaria, todo el día con el culo pegado a la silla y los ojos fijados en la pantalla. Las hormiguitas necesitan a sus amigos light para impedir que el culo pegado a la silla crezca y se salga de la misma debido a sus desproporcionadas dimensiones.

Estudios de Inforadio. Foto de Carmen Sánchez.
Conversaciones banales, siempre contando los días para que llegue el verano mientras sigues actualizando bases de datos de ese temido Excel que no acaba nunca.

No soy yo quién para juzgar, quizás todo sea culpa de mi culo, demasiado inquieto como para vivir pegado a una silla en jornadas diarias de 8 horas.

Si esto es así, debo agradecerle mucho a mi culo por querer estar de un lado para otro, micro y libreta en mano, recorriendo el mundo para contar lo que está pasando, aquí y allí, siempre probando nuevos asientos. Gracias culito inquieto por hacerme elegir la mejor profesión de todas, el periodismo.